Rincalda

Plantas para baños con humedad y poca luz para decorar ambientes interiores

Plantas para baños con humedad y poca luz para decorar ambientes interiores

Entrar en mi baño una mañana de finales del otoño pasado era, sinceramente, un bajón. Es el típico baño de piso de alquiler en Murcia: beige de arriba abajo, sin una sola ventana y con una luz fluorescente que te hace parecer un extra de una serie de hospitales. Sentía que ese espacio era el rincón más triste de toda la casa.

El reto de mi baño "beige constructora" sin ventanas

Todo empezó una tarde lluviosa de noviembre. Estaba sentada en el sofá repasando los apuntes de un curso online de decoración que había comprado para intentar que este piso no pareciera una oficina de los años noventa. El curso hablaba de crear un punto focal —esa zona que atrae la mirada nada más entrar— y de cómo el verde natural transforma los espacios muertos. Pensé: "¡Eso es! Mi baño necesita una selva".

Pero claro, mi baño no tiene luz natural. Ninguna. Y aquí es donde cometí mi primer gran error de principiante. Compré un cactus precioso, pensando que como son plantas todoterreno, aguantarían lo que fuera. Lo puse sobre el lavabo, orgullosa de mi nueva decoración. Varias mañanas de domingo el invierno pasado me dedicaba a mirarlo mientras me lavaba la cara, convencida de que estaba haciendo algo increíble por mi hogar.

Primer plano de un cactus marchito por exceso de humedad en un baño.

El error del cactus y la realidad de la humedad estancada

A las pocas semanas, el desastre fue total. Una mañana fui a mover el cactus y, al tocar el tallo, sentí cómo se deshacía entre mis dedos. Estaba podrido por dentro. Fue una sensación asquerosa y triste a la vez. Ahí aprendí la primera lección que nadie te cuenta en los tableros de fotos perfectas: colocar plantas en baños sin ventilación natural suele ser un error si no eliges la especie exacta.

Resulta que la humedad relativa ideal para muchas plantas tropicales está entre el 60% y el 80%, algo que mi baño alcanza fácilmente después de una ducha. Pero sin una corriente de aire o una ventana, esa humedad se estanca. El pobre cactus, que está diseñado para el desierto seco, no tuvo ninguna oportunidad. El vapor se condensaba en sus espinas y la tierra nunca llegaba a secarse. Fue mi primer gran fracaso como "decoradora de fin de semana".

Mis tres supervivientes: Zamioculca, Poto y Sansevieria

Después de tirar el cactus (y sentirme fatal), decidí investigar de verdad. No quería rendirme con el verde, pero tenía que ser realista con las limitaciones de mi alquiler. Busqué plantas que no solo toleraran la sombra, sino que amaran ese ambiente de cueva húmeda. Así es como llegaron a mi vida la Zamioculca y el Poto.

La Zamioculca es, literalmente, de plástico pero viva. No le importa la oscuridad y sus hojas enceradas parecen repeler el exceso de condensación. El Poto, por otro lado, lo colgué en una esquina. Lo que más me gusta es el olor a tierra mojada mezclándose con mi gel de ducha de eucalipto cada mañana; me hace sentir que estoy en un spa y no en un piso de la zona de Juan de Borbón. También añadí una Sansevieria pequeña. Aprendí que la temperatura mínima para la supervivencia de la Sansevieria es de unos 10 ºC, así que dentro de casa en Murcia está en la gloria, incluso en los días más frescos.

Planta Zamioculca saludable en un baño con luz cálida y ambiente húmedo.

El problema del agua en Murcia y cómo salvar a la Calathea

Durante la primera ola de calor de junio, intenté subir de nivel con una Calathea. Es una planta preciosa, con dibujos en las hojas que parecen pintados a mano, pero empezó a ponerse fea enseguida. Las puntas se volvían marrones y aparecían unas manchas blancas extrañas. Al principio pensé que era por la falta de luz, pero luego caí en algo que solo nos pasa a los que vivimos por aquí: la dureza del agua en la cuenca del Segura.

El agua de Murcia tiene una dureza de entre 40 - 50 ºfH, lo que significa que es de las más duras de España. Tiene muchísima cal. Cada vez que pulverizaba las hojas para darle humedad, estaba dejando una capa de minerales que asfixiaba a la planta. Fue un momentazo de revelación. Empecé a usar agua filtrada de la que usamos para beber y, hace un par de semanas en septiembre, por fin vi cómo brotaban hojas nuevas y sanas. A veces decorar no es solo elegir un mueble bonito, es entender la química de tu propia ciudad.

Decorar sin taladrar: estanterías y cestas en el baño

Como soy inquilina, tengo el gran problema de siempre: en la mayoría de contratos de alquiler en España, perforar azulejos está prohibido. Si quiero poner plantas, no puedo andar haciendo agujeros para baldas. He tenido que agudizar el ingenio con muebles auxiliares y ventosas de alta resistencia.

Para organizar los botes de champú y que no se mezclen con mis nuevas "amigas" verdes, he usado algunas ideas para decorar con cestas de mimbre que ya me funcionaron en el salón. El mimbre aporta esa textura natural que rompe con tanto azulejo frío y beige. Si te pasa como a mí y tienes un pasillo que parece un túnel antes de llegar al baño, también puedes echar un vistazo a algunas ideas para iluminar un pasillo estrecho y oscuro, porque la luz (aunque sea artificial) lo cambia todo antes de entrar en tu zona de relax.

Cestas de mimbre y una planta Sansevieria organizando un baño de alquiler.

Miro mi baño ahora y, aunque sigue siendo el mismo espacio pequeño y sin ventanas del primer día, se siente diferente. He aceptado que no puedo tener cualquier planta, pero las que están ahí —el Poto colgando, la Zamioculca robusta— están sanas. Decorar mi propia casa siendo inquilina ha resultado ser un ejercicio de paciencia y de aprender a elegir lo que realmente puede sobrevivir conmigo, en lugar de lo que simplemente queda bien en una foto de revista.

Artículos relacionados