Rincalda

Errores al decorar el dormitorio que evité con un curso de diseño

Errores al decorar el dormitorio en un piso de alquiler de Murcia

Estoy tumbada bocabajo en el suelo del dormitorio, con la cinta métrica en una mano y la calculadora del móvil en la otra, calculando por tercera vez cuánto tiene que sobresalir la alfombra a cada lado del colchón antes de pedirla. Así arranca casi cualquier fin de semana desde que decidí en serio ponerme a decorar el dormitorio de mi piso de alquiler en Murcia: midiendo, dudando, corrigiendo. Entre el curso de diseño de interiores que seguí, vídeos sueltos y bastantes errores de decoración propios, se me ha ido quedando un puñado de preguntas que me repiten quienes me escriben al diario, casi siempre las mismas. Van aquí, respondidas tal cual las tengo yo.

Antes de seguir, la parte de siempre: este diario se sostiene en parte gracias a comisiones de afiliada si acabas apuntándote a algún curso a través de mis enlaces, sin que a ti te cambie el precio ni un céntimo. Lo digo porque un poco más abajo menciono el que seguí yo, y prefiero que sepas desde ya por qué sale.

Mi dormitorio parecía una sala de espera de dentista

La primera pregunta que me hacen casi siempre es esta, con otras palabras: por qué un dormitorio recién pintado, con muebles decentes, puede seguir sin sentirse como un hogar. En mi caso era una mezcla tonta: el beige de constructora que viene de serie en casi todo alquiler murciano, más una luz de techo blanca y plana que no perdonaba nada. Nada estaba mal por separado. Juntas, esas dos cosas bastaban para que entrar a dormir se pareciera más a entrar a una consulta que a tu propio cuarto.

Ese punto de partida importa porque casi ningún error de decoración nace solo, nace de sumar varias cosas normales que, juntas, no cuadran. Antes de cambiar nada grande conviene mirar qué combinación concreta está fallando en tu caso, en vez de comprar a lo loco.

El error de fiarme solo de la muestra de pintura

Aquí va el fallo que más caro me salió, en tiempo sobre todo: elegí un color de pared mirando solo la muestra de papel de la tienda, ese cuadradito que llevas a casa y comparas con la luz de la ventana durante dos minutos. Sobre el papel parecía un tono cálido, nada agresivo. En la pared entera, con la luz de Murcia entrando de lleno por la tarde, el mismo color se me quedó unos diez tonos más oscuro de lo que había imaginado, como si hubiera pintado con otro bote.

No las tenía todas conmigo con lo de repintar tan pronto, la verdad, pero tocó asumirlo. Desde entonces pido siempre una muestra grande, del tamaño de una hoja como mínimo, y la dejo puesta en la pared un día entero antes de decidir nada, viendo cómo cambia de la mañana a la noche.

Un curso para dejar de tirar pintura a lo tonto

Otra pregunta habitual, y no tengo una respuesta única para ella: si un curso compensa o no lo cuento aparte, en otra entrada, porque no es de lo que quiero hablar aquí. Lo único que puedo decir desde mi experiencia es que a mí, después de aquel bote de pintura desperdiciado, me ayudó apuntarme al curso de Diseño de Interiores y Decoración del Hogar Profesional, sobre todo para entender por qué mi dormitorio no funcionaba, más allá de mirar Pinterest y copiar.

Curso de diseño de interiores abierto en el portátil mientras reviso ideas para el dormitorio

Una de las cosas que até cabos ahí fue lo de la temperatura de color de las bombillas: tenía luz fría en el techo, pensada más para una oficina que para dormir, y con solo cambiarla a algo más cálido el cuarto dejó de sentirse clínico. No hace falta que me extienda aquí con toda la teoría de los Kelvin, porque ya hablé de iluminación por capas en otra parte del piso; en el dormitorio me bastó con quitar esa única luz cenital. También llegué a mirar el MÁSTER en Diseño y Decoración de Ambientes y Espacios Interiores, aunque para arrancar con tu propio dormitorio, sin más pretensión, no hace falta llegar tan lejos.

Mide la cama antes que la alfombra

Va con la pregunta de las medidas, que me llega casi cada semana: cuánto tiene que sobresalir la alfombra de una cama de matrimonio para que no parezca perdida. A mí me sirvió tratarla como una funda y no como una isla suelta: que asome bastante por los tres lados libres, no solo unos centímetros, porque si no la cama parece que se la está tragando. En el salón la cuenta cambia según si la alfombra toca o no los muebles grandes, esa la hice aparte en otra entrada; en el dormitorio, con fijarte solo en la cama vas sobrada.

Alfombra demasiado pequeña bajo la cama de matrimonio, un error clásico al decorar el dormitorio

Colores y luz: lo mínimo que cambié

Sin repetir lo del curso, sí quiero soltar una idea sobre color, porque también me la preguntan mucho: no hizo falta repintar toda la pared para que dejara de sentirse plana. Jugué con textiles en tonos neutros pero con texturas distintas, lino y algodón mezclados, para dar algo de profundidad sin arriesgar con otro bote. La lógica completa de cómo repartir esos porcentajes de color la desgrané en la entrada sobre pintar sin jugarte la fianza; aquí me quedo con que unos pocos acentos bien elegidos hacen más que muchos a la vez. La luz ambiente del salón la resolví sobre todo con textiles, mientras que en el dormitorio fue más cuestión de cambiar bombillas.

Hay una tarde que recuerdo solo por la luz: el rectángulo que entra torcido por una ventana pequeña se desliza despacio sobre la colcha según cae la tarde, y fue fijándome en ese detalle cuando decidí cambiar la bombilla de la mesilla por una más cálida, en vez de otra genérica de las que trae el piso de serie.

Lámpara de mesilla con luz cálida en el dormitorio, tras cambiar la iluminación fría original

Cuando el dormitorio hace también de despacho

Como en mi piso la zona de descanso y la de estar están casi pegadas, esta pregunta me la hacen mucho: cómo evitar que un dormitorio que también es despacho acabe pareciendo un trastero. Lo que a mí me funcionó fue no saturar de muebles pesados y dejar un pasillo claro entre la cama y la mesa, aunque el flujo de circulación en serio, con plano y todo, lo trabajé más a fondo en la entrada sobre el salón rectangular. La zonificación de verdad, la que separa usos con algo más que un mueble de por medio, también la conté aparte en otro proyecto sobre montar un rincón de trabajo en casa; aquí, con marcar la zona de la cama con la alfombra y dejar la mesa con su propia luz, fue suficiente.

Distribución de un dormitorio que también hace de despacho en un piso de alquiler pequeño

Lo que noté sin buscarlo

No hubo un momento exacto en el que todo encajara, y por eso esta pregunta es la que más me cuesta responder bien. Lo que sí recuerdo es una visita: una amiga que entrena para una media maratón por el parque de Vistabella se pasó por casa una tarde y, nada más entrar al dormitorio, dijo que olía genial, sin que yo hubiera comprado ninguna vela ni ambientador para la ocasión. Fue raro pensarlo después, porque no había hecho nada pensado para oler bien, solo había quitado ropa amontonada, cambiado la ropa de cama y abierto la ventana un rato antes.

Salgo mucho a despejarme cuando llevo demasiado rato eligiendo entre dos verdes casi iguales, y suelo ir a caminar un rato por El Malecón, junto al río, con las muestras de color metidas en el bolsillo. Ayuda mirar las telas o los tonos de pintura fuera de casa, con otra luz, antes de decidir nada en firme.

Resolver el alquiler sin taladro

La pregunta del taladro aparece siempre, sobre todo entre quien vive de alquiler: cómo cambiar el aspecto de un dormitorio sin dejar agujeros que luego pesen en la fianza. A mí me fueron muy bien un par de ideas sobre donde colocar espejos, pensadas en origen para el salón pero que trasladé tal cual al dormitorio: uno grande, colocado frente a la ventana pequeña, acabó haciendo de punto focal casi sin proponérmelo, y de paso duplicaba la luz de la tarde.

También busqué cómo elegir las mejores cortinas para piso de alquiler sin hacer agujeros, que terminó de vestir la ventana sin tocar la pared. Hay vinilos y revestimientos adhesivos reversibles que probé en otra zona de la casa y que también podrían servir aquí, aunque en el dormitorio me quedé con soluciones todavía más simples: textiles, un espejo bien puesto y poco más. Sobre pintura pensada para no perder la fianza, con opciones que se retiran sin dejar rastro en la pared, ya hablé aparte; aquí ni hizo falta llegar a eso.

Rincón del dormitorio con espejo y plantas, una de las soluciones sin taladro que probé en el alquiler

Por dónde empezaría si tu dormitorio te hace lo mismo

Si tu cuarto te recibe como si fuera la sala de espera de otra persona, mi consejo no es salir corriendo a comprar cojines al azar. Ayuda pararte un momento a mirar qué falla exactamente: la luz, la escala de un mueble, un color que prometía algo distinto en la muestra. No hace falta tener claro un estilo decorativo de libro para arrancar, con saber qué quieres evitar ya llevas medio camino hecho.

A mí me sirvió bastante frenar y estudiar un poco los fundamentos antes de seguir gastando en cosas sueltas, y si te apetece un empujón parecido, ahí sigue el curso de Diseño de Interiores y Decoración del Hogar Profesional que yo seguí. No promete magia, pero a mí me ahorró unos cuantos botes de pintura que preferiría no recordar.

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